25 de Julio 2016

Colorines

Cuando me despierto por la mañana, la primera imagen que veo antes de abrir los párpados es la silueta de mi cuerpo tumbado boca abajo sobre el colchón. No es un rollo negro (mi silueta) sobre blanco (las sábanas), sino más bien de colorines.

La primera vez, mi cuerpo era rojo. La segunda, blanco sucio. Esta mañana, amarillo.

La primera vez ni siquiera me pregunté qué significaba el rojo, lo sabía: era el color de mi cansancio. La segunda, fue como una mancha blanca que brilló durante un segundo sobre la imagen a color del día anterior. Esta mañana, junto a la sorpresa del amarillo, acerté a preguntarme qué podía significar el cambio de color... y un instante después todo el asunto se desvaneció de golpe como un sueño que uno olvida al despertar.

Hasta ahora.

Y, sin embargo, lo único que sé es que los colores del cansancio van del blanco al rojo, pasando por el amarillo.

3 de Julio 2016

Domingo

Si pienso en mis vínculos con los demás, mantengo las distancias. No hay un pequeño círculo con el que interactuar en el día a día, alguien a quien me apetezca llamar para simplemente charlar un rato. ¿Cómo perciben los demás mi existencia? En general, todos mantienen, a su vez, las distancias. Si lo pienso bien, tal vez yo sea más un lugar que una persona. Una calle por la que la gente pasa de vez en cuando, una terraza donde compartir alguna madrugada.

Pero yo no quería escribir nada de esto.
Él dijo ayer que soy un alma torturada, y he pasado una mala noche. Me pesa todo el cuerpo, tengo ganas de llorar y siento pánico.

Yo quería empezar diciendo: la zona de confort de mi cerebro es estrecha y frágil.
Y, a partir de ahí, elaborar un post ingenioso y brillante sobre la condición humana. Decir de forma indirecta y elegante que me gustaría ser alegre, tener amigos, encanjar en algún lado... y no vivir en esta angustia inútil, en esta insoportable levedad del ser. Pero no, realmente soy un alma torturada que no sabe disfrutar del simple hecho de existir, que deja pasar los días como minutos desperdiciados, envejeciendo y lamentándose de su triste fragilidad.